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El cuerpo en el coaching: la inclusión del cuerpo en el coaching como una “herramienta” esencial del coach

El coaching es una profesión y un arte practicado desde hace casi treinta años en diversos lugares del mundo. Surge como un camino para mirar o remirar al ser humano y sus oportunidades, sus áreas de mejora y por supuesto el movernos a un mejor lugar como personas.

Es importante reconocer que hay una infinidad de escuelas con un sin número de estilos y modalidades. El coaching es una profesión que está siendo cada vez más reconocida por un mercado ávido e inteligente de organizaciones dispuestas a traer esta disciplina para apoyar a sus ejecutivos, y que como toda nueva profesión esta en un lugar de mejor y aprendizaje en sí misma. Cuándo miramos los componentes del coaching, podemos distinguir como uno de los más álgidos el uso del lenguaje en forma de preguntas. En los entrenamientos y programas de coaching se pone un especial énfasis en reconocer que somos seres que habitamos un mundo lleno de palabras y que son las palabras las que nos invitan a conseguir aquello que deseamos: esto lo aprendemos desde muy pequeños y lo incorporamos conforme lo practicamos.

Estoy usando la palabra incorporar de manera intensional para mostrar como desde el lenguaje también aprendemos a referimos al cuerpo y esto se ha convertido en un acto invisible. Es justamente este acto invisible el que nos ha alejado de la sabiduría corporal y nuestra conexión con nosotros mismos. Imaginemos por un momento nuestro hogar, ya sea un departamento o una casa, imagina ese lugar en el que habitas todos los días, donde comes, duermes y vives las vida. Ahora recuerda cuántos años llevas viviendo en ese lugar…y sería muy extraño que en todos esos años descubrieras que no conoces la cocina o el comedor…sería tan extraño que no podríamos creerlo. Este mismo fenómeno ocurre con el cuerpo, el cual es un misterio que no conocemos incluso viviendo en el por todos esos años.

El coaching que únicamente se enfoca en el lenguaje puede ser muy efectivo y también hay que reconocer que los seres humanos somos seres lingüísticos pero también seres emocionales y seres corporales. Se nos olvida que vivimos en un cuerpo, con sus características, con aquello que nos gusta y con aquello que no y sin embargo es ahí donde vivimos la vida. No allá afuera en una nube donde pretendemos que se vive la vida. ¿Entonces por qué dejar fuera el cuerpo? ¿Por qué hemos dejado el cuerpo fuera del coaching? ¿Qué nos ha ocurrido como especie que hemos dejado el cuerpo fuera de la vida? ¿Qué tendrá que ocurrir para volverlo a incluir?

Todas estas son preguntas que necesitamos preguntar y responder desde el cuerpo y para ello hay que escucharle. Escuchar el cuerpo es una habilidad que todos tenemos, no es necesario ser especiales o demasiado intuitivos, simplemente es conectar con nuestros sentidos, de manera literal pues todo, absolutamente todo lo que nos ocurre, pasa por el cuerpo.

Otro lugar precioso a reconocer que es que nuestro cuerpo se encuentra en constante transformación de manera perfecta y de manera sutil, la mayoría de las veces. Nuestro cuerpo se regenera, se protege, se cura, mantiene sus niveles ideales y cuando no lo hacemos nos pasa factura para que nos enteremos de la falta de escucha. Por ello el cuerpo es movimiento, incesante. Si toda la vida se vive por el cuerpo, todo aquello que pasa por el cuerpo ocurre a través del movimiento.

En el coaching que estoy proponiendo, el coach y el coachee se mueven, se escuchan con el cuerpo y danzan de manera literal aquello que el coachee nos trae. Es un coaching lleno de ritmo y de consciencia corporal donde los ojos del coach están al servicio de la transformación a través de los movimientos esenciales del otro. Esto, requiere de práctica pero sobre todo de un gran desafío: incluir el cuerpo.

Por ahí hay un dicho trillado que dice “no podemos dar aquello que no tenemos” y esto mismo ocurre en el coaching en movimiento, el coaching que incluye el cuerpo como herramienta esencial de trabajo requiere práctica y desafiar paradigmas que no le sirven más a nuestros clientes y, a menos que nuestro cliente no tenga cuerpo, entonces no hay excusa para no incluir el cuerpo.

De manera que la inclusion del cuerpo en la vida y la profesión es natural pues esa es nuestra realidad. ¿Quién puede decir lo contrario? No incluir el cuerpo en el coaching es pagar por un 100% y recibir el 10% de aquello que esperamos. El cuerpo y las emociones son elementos enormes en nuestra vida pues nos constituyen, generan nuestra identidad, nuestra forma de ver y ser, ¿cómo ignorarlos en una sesión?

La invitación es a desafiarnos progresivamente, de manera que iniciemos con nosotros mismos, a escuchar, a mirar, a sentir, a reconocer lo que pasa, a darnos cuenta de lo que nos pasa cuando la vida ocurre: esto tan pequeño se convierte en una práctica llena de sabiduría y coherencia que después podremos ofrecer a nuestros clientes.

El cuerpo del coach es uno de los temas que exploramos en el programa Movimiento Transformacional a mayor profundidad y al cual estás invitado. http://lshuman.com/movimiento-transformacional-fase1espacio-reconexion/

Accede a mas información en: http://www.lshuman.com

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Gonzalo Córdova
Coach y Mentor, NCC, PCC, ICF
Facilitador somático
Licenciado en Ciencias de la Comunicación,
Universidad Anahuac
Fundador de LSHuman, organización internacional que ofrece procesos de desarrollo y liderazgo
Fue fundador de Newfield Network México
Facilitador y fundador del programa internacional Movimiento Transformacional: USA, España, México
Desarrollador personal y organizacional
Ha dirigido procesos con Fortune Companies en países como: Canadá, España, México, Estados Unidos, Guatemala, Francia, y Alemania por mencionar algunos.
Ha diseñado e implementado programas de integración y desarrollo para comunidades en desventaja y alto riesgo en USA. Radica desde hace más de quince años en San Francisco California, USA